Tras lo que ha ocurrido con la web del Congreso y los comentarios que he recibido no puedo más que hacer pública esta reflexión.

Con la cabeza ya fría y tras enterarme que la encargada de la web fue la empresa donde trabajo empezaron a caerme las críticas por la forma en que yo había mencionado los errores de la página web del Congreso. Casi todos -por no decir todos- los comentarios que me han llegado, tanto a través del blog como del correo, han sido sobre mis formas a la hora de analizar el código fuente de la web.

Las críticas deberían de ser siempre constructivas y no destructivas, porque como me han enseñado por aquí, puede darse el efecto boomerang y así ha sido.
Quiero pedir disculpas si algún compañero mío se ha sentido ofendido por mis comentarios, en mi afán por defender el trabajo bien hecho me excedí en las formas.

Hay maneras y maneras de decir las cosas y las utilizadas el pasado miércoles no fueron las más adecuadas.

Mis disculpas.

Santiago Martín Pulido